Plantas de cada día; El Ombligo de Venus (Umbilicus rupestris)


    El Ombligo de Venus (Umbilicus rupestris) es una crasulácea que en condiciones idóneas puede alcanzar los 30 cm, aunque normalmente su tamaño es algo menor. Es perenne, por lo que podemos ver sus carnosas y redondeadas hojas, de forma cóncava algo dentada y peciolada, a lo largo de todo el año. Vive aprovechando el escaso sustrato que existe entre las grietas de las rocas, cortezas de árboles y, ya en lugares más antropizados, en los resquicios de los muros y en los tejados de cualquier pueblo siempre aprovechando sus fisuras. 


Inflorescencias en un tejado (vía)
   Sus flores, hermafroditas, se muestran entre abril y julio en racimos pendulados y alargados, de un color blanco verdoso claro poco llamativo.

    Su distribución se centra en la Europa mediterránea y occidental, y aunque requiere de escaso sustrato para su crecimiento, sí que tiene preferencia por emplazamientos sombreados y con cierta humedad ambiental.

   No hay que confundirle con la Centella asiatica, su pariente oriental, aunque como aquél ha sido muy utilizado en la medicina homeopática para multitud de afecciones (aplicaciones que no han sido realmente probadas). Lo cierto es que es antiséptico, cicatrizate, analgésico y dermoprotector, y que al quitar su cutícula las hojas ofrecen una superficie acuosa limpia y fresca ideal para calmar quemaduras, llagas y arañazos en caso de emergencia. Para ello podremos machacar las hojas y hacer una cataplasma con su jugo (tanto solo como mezclado con aceite) o aplicarlas directamente sobre la herida, vendándola y cubriéndola posteriormente con una gasa o venda. También aplicada para casos de eczemas, verrugas y hemorroides, es además considerada una planta diurética desde tiempos de Dioscórides, provocando la orina y evitando las piedras del riñón, para lo cual se machacarán las hojas, colando el jugo y tomándo una cucharada cada mañana en ayunas junto con un vaso de agua. También se ha usado vía interna para otitis supurantes, así como en tratamientos para la epilepsia


Ombligos  de venus en floración, entre las piedras de un muro (vía)
   A pesar de todos estos usos potenciales, no es una planta muy utilizada en nuestros días, al contrario que en la antigüedad. También es una planta comestible, aunque algo insulsa, y tiene un creciente uso como decorativo en muros y paredes de jardines, así como en jardines verticales.

   Como curiosidad, los antiguos romanos la utilizaban en hechizos para conseguir el amor de otras personas, de ahí su nombre común, tanto por la forma de sus hojas, como por la diosa del amor, la belleza y la fertilidad, Venus. También Hipócrates recomendaba la ingestión de sus hojas para tener hijos varones, así que si alguien por ahí tiene doce hijas y está desesperado, aunque no sea éste un recurso demostrado ni justificable, puede también intentarlo.


(vía)

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