Plantas de cada día; la lengua de vaca (Rumex crispus)



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    La lengua de vaca (Rumex crispus) es una poligonácea perenne propia de baldíos y cunetas, aunque también es frecuente verla en tierras costeras y campos de labor, aprovechando la presencia de nitrógeno acumulado disponible gracias a  distintos restos orgánicos. Sus tallos son erectos y rígidos, y suele crecer muy ramificada desde su base hasta sobrepasar el metro y medio de altura. Las hojas basales son lisas y alternas, partiendo de una roseta, largamente pecioladas y ásperas tanto en el haz como en el envés. La forma de sus hojas da pie al nombre vulgar de "lengua de vaca", ya que por lo general son grandes, de hasta 30 cm de longitud, con forma lanceolada u oblonga y de borde liso y levemente ondulado, con venas muy marcadas.
 
   Se trata el género Rumex de un género complicado en su determinación, ya que distintas especies frecuentemente se cruzan, y a menudo el fruto se hace necesario para su identificación. Dicho fruto tiene forma de pequeña nuez brillante, con tres bordes agudos y de color marrón rojizo, que flotan en el agua y quedan prendidas en el pelaje  de los animales que pasen cerca, lo que ayuda a la dispersión de la especie.

   Es considerada una "mala hierba" en tierras de cultivo, y en el continente Americano así como en Australia o Nueva Zelanda, ha resultado ser una especie invasora grave. 


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   Sus hojas tienen gran cantidad de vitamina A, siendo ricas además en hierro y potasio. Desgraciadamente y al igual que la vinagrera (Oxalis pes-caprae) también contiene gran cantidad de ácido oxálico, por lo que para su consumo como verdura se hace recomendable hervir las hojas jóvenes, de sabor un tanto avinagrado, varias veces. También se puede consumir en fresco, pero siempre hojas jóvenes (las maduras amargan) y en pequeñas cantidades ya que de otro modo podría resultar tóxica.

   Su raíz, pivotante y de un color amarillo característico, ha sido usada tradicionalmente por distintas culturas como la del pueblo Zuni de Nuevo México para hacer cataplasmas e infusiones como remedio casero para infecciones de la piel.

   Además, y según nos ha hecho ver Ana Orgánicus, lectora del blog, es efectivamente usada para curtir cueros (debido a su alto contenido en taninos) así como tinte natural para lanas y otros tejidos, ofreciendo un color amarillo bien apreciado. Para ello habría que macerar las hojas durante la noche anterior, hervirlas media hora, para a continuación colarlas y sumergir y mezclar la lana en el líquido resultante, hirviéndolo conjuntamente durante una hora. Dejarlo reposar otras doce horas, para después aclarar con agua limpia abundantemente.

  También puede conseguirse un color verde glauco, para lo cual habrá que añadir sulfato de cobre disuelto en agua tibia tras la ebullición, para volver a hervir durante otros cuarenta minutos antes de dejar enfriarla definitivamente.

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2 comentarios:

  1. Ahora que lo dices, sí, la veo bastante por mi entorno y no me había parado en pensar en qué planta era. Muy curioso :)

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    1. Eso es lo bonito de la sección, que descubrimos plantas que están a nuestro lado y no solemos ver :)

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