Plantas de cada día; la salvia (Salvia officinalis)


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     Cuenta la leyenda que, allá por el siglo XVII en la ciudad francesa de Toulouse, apresaron a cuatro ladrones que se dedicaban sin remilgos a saquear las tumbas y casas abandonadas de los habitantes que morían  afectados por la peste bubónica, o que emigraban a causa de ésta. Curiosamente la peste negra parecía no afectar a estos asaltadores, y es por ello que, aunque se decidió condenarles a muerte por sus fechorías, antes de la ejecución les ofrecieron la posibilidad de salvarse si daban a conocer el secreto de por qué no les afectaba la temible plaga a ninguno de ellos. Y su secreto no era otro que el que posteriormente fue llamado “vinagre de los cuatro ladrones”, que se hace a partir de la maceración de salvia, junto a otras plantas como son el tomillo, el espliego y el romero (una por cada ladrón), para frotarla posteriormente por todo el cuerpo. Claro ejemplo de que no estamos ante una planta del montón, por mucho que la veamos de soslayo en algunos jardines o arriates. Estamos ni más ni menos que ante uno de los mejores bactericidas y antibióticos naturales que podamos encontrar.

   Imaginemos por un momento que una gran farmacéutica internacional descubre una sustancia química que es buena contra dolores de garganta, desde una simple gripe hasta faringitis aguda o ronquera, como infusión en leves cantidades o para hacer gárgaras. Imagina que es también un gran cicatrizante para heridas y úlceras, como compresa o lavando éstas con su infusión. Por no hablar de su papel ante intoxicaciones alimentarias, tonificador del aparato digestivo, hernias, su sorprendente capacidad de rebajar el nivel de azúcar en sangre en los diabéticos, indiscutible como relajante muscular y por consiguiente contra el insomnio, efectiva también como abortivo natural, previene el Alzheimer, vigoriza la piel, neutraliza malos olores corporales y como cosmético…

   Por Dios, seguro que habría mil interesados por la patente, yo mismo estoy por comprar acciones de esta empresa. Y oh, sorpresa, esta magia está ahí, a pie de calle, natural como ella misma, la salvia (salvia officinalis). ¡Si esta campeona es usada desde para tratamientos de fertilidad o trastornos hormonales, hasta como tinte natural del cabello para los más canosos! ¿Cuántas veces habremos recurrido a ella, sin nosotros siquiera saberlo?

   Y si todavía no nos convence lo suficiente como para abrirle las puertas de nuestra botica, quizá sí le abramos las de la alacena ya que es utilizada como especia en la cocina tradicional mediterránea, tanto española como francesa, italiana, portuguesa, griega o serbia. Usada para numerosas salsas o preparados de todo tipo, con un sabor un tanto áspero pero inconfundible para los que la hemos probado en infusiones, o simplemente como la bonita planta aromática que ella es.

   Reconocer esta labiada con nombre de mujer es bastante sencillo. Con su porte arbustivo que casi alcanza el metro, es una planta tomentosa con hojas lanceoladas de envés blanco y pubescente. Las pequeñas flores, violetas o blanquecinas, se agrupan en espigas terminales de gran belleza en primavera. De procedencia mediterránea, es una planta acostumbrada a ambientes secos y suelos escasos.

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